Aquí les dejo un poco del Expresionismo de Oskar Kokoschka. Pintor y poeta de origen austríaco (1886-1980):
Una válvula blow off sin ningún tipo de filtro, para interactuar con la ansiedad. Un lienzo para arrojar pintura de vez en cuando... Esto es otro espacio Skaz más!
martes, 3 de julio de 2018
Una historia fantástica del mundo, por Avenged Sevenfold
Una historia fantástica del mundo, por Avenged Sevenfold.
"Who is the crowd that peers through the cage
As we perform here upon the stage
Tell me a lie in a beautiful way
I believe in answers just not today"
https://www.youtube.com/watch?v=fBYVlFXsEME
As we perform here upon the stage
Tell me a lie in a beautiful way
I believe in answers just not today"
https://www.youtube.com/watch?v=fBYVlFXsEME
La danza de Rachel Brice
La Danza, la primera de las Beaux-Arts!
Rachel Brice... parece sacada de algún cuento de Sherezade en Las mil y una noches. Abajo un link con uno de sus impresionantes bailes.
https://www.youtube.com/watch?v=BKkJzCuV1IM&feature=youtu.be
Un Monet...
En este Monet se siente la nieve en los pies,
y un frío que poco a poco va desapareciendo.
Se puede sentir también el sol del cuadro en el rostro,
e imaginar la sombra fugaz que la urraca dibujará al volar…
Otro día que se asoma, con sus luces y sus sombras.
Fernando Egui Mejías, 2016
Una carta de Hunter Thompson
En la primavera de 1958 Hunter S. Thompson recibió una carta de un amigo pidiéndole consejo, de tal manera que el escritor redactó una carta sobre el significado y el propósito de la vida. Es importante mencionar que en ese tiempo Thompson aún no era el depositario de ningún tipo de fama, pero sus palabras ya tenían la energía que lo convirtió en uno de los autores más celebrados del siglo XX. A continuación la traducción de dicha misiva.
22 de abril de 1958
Calle Perry 57
Ciudad de Nueva York
Querido Hume,
Tú pides consejo, ¡ah qué cosa tan humana y tan peligrosa! Pues dar consejo a un hombre que pregunta sobre qué hacer con su vida implica algo muy cercano a la egomanía. Asumir que se puede dirigir a un hombre hacia la meta máxima y correcta, al punto de señalar con un dedo tembloroso la dirección indicada es algo que sólo cometería un tonto.
Yo no soy un tonto, pero respeto tu sinceridad al pedirme mi consejo. Sin embargo te pido que cuando escuches lo que tengo que decir, concuerdes con que todos los consejos son sólo un producto del hombre que los da. Lo que puede ser verdad para uno, puede significar un desastre para otro. No veo la vida a través de tus ojos, ni tú a través de los míos. Si fuera a intentar darte un consejo específico sería como un ciego guiando a otro ciego.
“Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma: sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades…?”
(Shakespeare)
De hecho esa es la cuestión: si flotar con la corriente o nadar hacia una meta. Es una decisión que todos debemos tomar ya sea consciente o inconscientemente en algún momento de nuestra vidas. Muy pocas personas entienden esto. Piensa en cualquier decisión que hayas hecho y que tuviera una influencia en tu futuro: puede ser equivocada, pero no veo cómo podría ser cualquier cosa excepto una decisión –aunque sea indirecta– entre las dos cosas que he mencionado: flotar o nadar.
Pero ¿por qué no flotar si no tienes una meta? Esa es otra cuestión y es incuestionablemente mejor disfrutar la flotación que nadar en la incertidumbre. Entonces ¿cómo encuentra un hombre una meta? No un castillo en las estrellas, sino una cosa real y tangible. ¿Cómo puede un hombre estar seguro de que no va en pos de una “gran montaña de dulce”, una meta hecha de caramelo y azúcar que tiene poco sabor y nada de sustancia?
La respuesta (que es, en cierto sentido, la tragedia de la vida) es que buscamos entender la meta y no al hombre. Ponemos una meta que demanda de nosotros ciertas cosas: y hacemos estas cosas. Nos ajustamos a las demandas de un concepto que NO PUEDE ser válido. Cuando eras joven, vamos a suponer que querías ser bombero. Me siento razonablemente seguro de decir que ya no quieres ser un bombero. ¿Por qué? Porque tu perspectiva ha cambiado. No es el bombero quien ha cambiado, sino tú. Cada hombre es la suma total de sus reacciones a la experiencia. Como sus experiencias difieren y se multiplican, tú te convertirás en un hombre diferente y por lo tanto tu perspectiva cambia. Esto sigue y sigue. Cada reacción es un proceso de aprendizaje sumamente significativo, que altera tu perspectiva.
Así que parecería tonto ajustar nuestras vida a las demandas de una meta que vemos desde un ángulo diferente cada día ¿o no? ¿Cómo podemos esperar lograr algo más que una neurosis galopante?
La respuesta entonces no debe de tratar de metas en absoluto, o al menos no de metas tangibles en todo caso. Tomaría montones de papel desarrollar este tema a satisfacción. Sólo Dios sabe cuántos libros se han escrito sobre “el sentido del hombre” y ese tipo de cosas, sólo dios sabe cuántas personas han ponderado el tema. (Utilizo el término “sólo Dios sabe” puramente como una expresión”). Hay muy poco sentido en que yo intente dártelo en un proverbial resumen, porque soy el primero en admitir mi absoluta falta de certificaciones para reducir el significado de la vida a uno o dos párrafos.
Voy a alejarme de la palabra “existencialismo”, aunque puedes mantenerla en tu mente como una suerte de clave. Quizá también puedas tratar de leer algo llamado El ser y la nada, de Jean-Paul Sartre, y otra cosita llamada Existencialismo de Dostoyevsky a Sartre. Estas son meras sugerencias. Si te sientes genuinamente satisfecho con quien eres y lo que estás haciendo, entonces puedes olvidarte de esos libros. (Dejar a los perros que duermen acostarse). Pero de vuelta a la pregunta. Como dije, poner tu fe en las metas tangibles, sería, en el mejor de los casos, poco sabio. Así que no aspiramos a ser bomberos, no aspiramos a ser banqueros, ni policías ni doctores. ASPIRAMOS A SER NOSOTROS MISMOS.
Pero no me malentiendas. No quiero decir que no podemos ser bomberos, banqueros o doctores, sino que debemos hacer de la meta conformarnos con el individuo, en lugar de hacer que el individuo se conforme con la meta. En cada hombre, herencia y entorno se han combinado para producir una criatura con ciertas habilidades y deseos, incluyendo una necesidad muy arraigada de funcionar de tal forma que su vida TENGA SIGNIFICADO. Un hombre debe ser algo, debe importar.
Tal y como yo lo veo, la fórmula va más o menos así: un hombre debe escoger un camino que permita a sus HABILIDADES funcionar con un grado de eficiencia máxima hacia la gratificación de sus DESEOS. Al hacer esto, él está satisfaciendo una necesidad (dándose a sí mismo una identidad al funcionar en un rumbo fijo hacia una meta), él evita frustrar su potencial (al escoger un camino que no le pone límites a su desarrollo personal) y evita el terror de ver su meta languidecer o perder su encanto conforme se acerca a ella (en lugar de someterse a las demandas que busca, ha sometido su meta a adaptarse a sus propias habilidades y deseos.
En resumen, no ha dedicado su vida a alcanzar una meta predefinida, sino escogido una forma de vida que SABE que disfrutará. La meta es absolutamente secundaria: lo importante es el mecanismo que lleva a la meta. Y parece casi ridículo decir que un hombre DEBE funcionar en un patrón que él mismo ha elegido, ya que dejar que otro hombre defina tus metas es renunciar a uno de los aspectos más significativos de la vida: el acto definitivo de voluntad que hace a un hombre un individuo.
Vamos a asumir que tú piensas que tienes que decidir entre ocho caminos a seguir (predefinidos, por supuesto). Y vamos a asumir que no puedes ver ningún propósito real detrás de ninguno de los ocho. Entonces –y aquí está la esencia de todo lo que he dicho– DEBES ENCONTRAR UN NOVENO CAMINO.
Naturalmente no es tan fácil como suena. Pues has vivido una vida relativamente estrecha, una existencia más vertical que horizontal. De tal manera que no es muy difícil entender por qué te sientes así. Pero un hombre que procrastina al ELEGIR, inevitablemente verá que esta decisión es tomada por las circunstancias y no por él.
Así que si ahora te cuentas entre los desencantados, entonces no tienes otra opción más que aceptar las cosas como son, o seriamente buscar algo más. Pero cuídate de buscar metas: busca una forma de vida. Decide cómo quieres vivir y luego ve cómo puedes ganarte la vida DENTRO de ese modo de vida. Pero dirás: “No sé por dónde empezar buscar. No sé qué debo buscar”.
Y ese es el punto medular. ¿Vale la pena dejar algo para buscar algo mejor? Yo no lo sé, ¿lo es? ¿Quién puede hacer esa decisión si no tú? Pero aun si DECIDIERAS BUSCAR, has avanzado un gran camino para tomar la decisión.
Si no paro me voy a descubrir a mí mismo escribiendo un libro. Espero que no sea tan confuso como se ve a primera vista. Mantén en mente, por su puesto, que esta es MI FORMA de ver las cosas. Yo pienso que esto es aplicable de manera general, pero quizá tú no. Cada uno de nosotros debe crear su propio credo, éste es meramente el mío.
Si cualquier parte de esto no te hace sentido, por favor señálamelo. No estoy tratando de ponerte “en el camino” en busca del Valhalla, sino simplemente señalando que no es necesario aceptar las opciones que te da la vida tal y como la conoces. Hay más en ello que eso: nadie TIENE QUE hacer algo que no quiere por el resto de su vida. Pero de nuevo, si eso es lo que terminas haciendo, convéncete como sea de que DEBÍAS hacerlo. Entonces tendrás mucha compañía.
Eso es todo por ahora. Hasta que tenga noticias tuyas de nuevo, sigo siendo tu amigo,
Hunter.
Sobre los cantos de Cumpleaños
A razón de este video redacté lo de abajo.
https://www.youtube.com/watch?sns=fb&v=GJkAPEo0eso&app=desktop
https://www.youtube.com/watch?sns=fb&v=GJkAPEo0eso&app=desktop
Que parodia tan buena... Yo pensaba que era el único que ridiculizaba ese momento. ¡No estoy solo en el mundo!
Muchas veces he pensado que ese performance colectivo (en el mejor de los casos, con algún familiar que sepa tocar cuatro) es demasiado largo. Es como un deja vu perpetuo. Tal y como expone el video, parece un cortometraje de terror. Fíjense que muchas veces los niños pequeños lloran en este "memento" casi aterrador que es el canto de cumpleaños. El horror se cincela en los rostros de estos indefensos, quienes no entienden el por qué de un ritual tan extraño y particular. Más te vale acercarte a la mesa, o serás presa de miradas recelosas que te harán sentir como un antisocial e inadaptado; irrespetuoso de la tradición; un intruso en esa casa llena de gente jovial, entusiasta y desafinada.
Luego de cantar aquello escandaloso, prosigue el acto de soplar las velas por parte del cumpleañero o cumpleañera, impregnando de bacterias toda la torta, para que luego los invitados se la coman con ese recién agregado topping de Streptococcus mutans, Porphyromonas gingivalis y Streptococcus salivarius (bacterias que habitan en nuestras bocas, sin distinguir raza, credo o religión). Mientras más edad más velas, mientras más velas más soplidos contaminantes. Todo esto imperceptible a nuestros ojos.
Alguna señora retira los pequeños bastoncitos de cera azul o rosa (velas), aun humeantes, succionando la base de estos con una naturalidad que hace dudar al más conservador en relación al hecho de pensar si está bien o no que haga eso, ¡qué rareza! Hay quienes, hasta guardan esas velas chupadas, para reutilizarlas en otra ocasión... Otra mujer, que por lo general frecuenta la casa o es cercana a la familia, extiende un enorme cuchillo a quien cumple años, para que proceda a hacer el primer corte, aunado a un absurdo y ensordecedor grito.
En ese instante el homenajeado(a) parece ser poseído por los milisegundos que dura el alarido, expulsando después al momentáneo espíritu con una final risa. Por supuesto grita frente a la torta, por no decir encima de esta, agregando más y más bacterias a lo ya infestado. Acto seguido, la mujer que facilitó el cuchillo, lo sustrae de las manos del antes poseso, con una habilidad que burla los ojos de todos los presentes, procediendo a realizar un corte circular en el medio de la torta para luego seccionar a ojo porciento, del centro hacia afuera, los pedazos perimetrales en pequeños platos que previamente fueron apilados al lado de un montón de cucharillas, a veces metálicas, a veces de plástico. Vale acotar que el pedazo circular interno es de carácter prohibitivo. Es algo que ni el más irreverente se atreve a corromper. Ese pedazo se queda en casa, y va a parar a la nevera con la típica base de cartón que antes sitiaba a la torta, en una característica inclinación de treinta grados (entiéndase: torcido, -descachapando- algo que antes ocupaba un lugar privilegiado en ese refrigerador); dicho pedazo sustentará la ansiedad de alguien en los días próximos.
Mientras esto ocurre, la gente HACE COLA para felicitar DE NUEVO al homenajeado(a). Esto de la cola es muy perturbador para mí. En ese instante siempre pienso que el venezolano asumió el acto de hacer cola como otra característica más de su gentilicio, como una arista más en su poligonal día a día.
¡Que manera tan terrible de darle continuidad a una tradición! ¿Se imaginaría Luis Cruz (autor de -Hay que noche tan preciosa- y otras tantas como -Dumbi Dumbi-) que su composición sonaría los 365 días del año, incluso fuera del territorio nacional? Sin menospreciar la calidad artística del creador de la canción número uno del soundtrack de nuestras vidas, mi enfoque se posa más que en la canción, en el momento en que es usada, sin que un centavo llegue a manos de la familia Cruz por concepto de royalty.
Percibo como inconcebible variar el statu quo de esto perturbador ante cualquier ojo crítico. Al menos para mí y, al parecer, para quienes hicieron el video anexo.
En lo particular no suelo comer torta en esas ocasiones, y créanme que me ofrecen el fulano pedazo de pastel con saliva de cumpleañero(a) unas tres o cuatro veces promedio. Mi estratagema (por llamar de alguna forma mi acción evasiva) siempre es el mismo, entrecierro mis párpados y proyecto una mirada que juega con la pena, el aborrecimiento y la cara de pendejo adolorido; coloco una mano en mi pecho y la otra en señal de stop (sin caer en amaneramientos, por supuesto), señal de stop porque quien te ofrece la torta insiste, y de hecho, insiste varias veces, con una ligera intransigencia camuflada en sonrisa, para que tomes el plato (sumando perturbaciones a lo ya perturbador), a lo que yo, de la manera más educadamente posible me zafo diciendo: ¡no, gracias!
A lo lejos se escucha la voz de la originalidad: "borracho no come dulce"... Quien me ofreció la torta se va vencido, pero no derrotado, pues incansable buscará quien engulla eso que en sus manos traslada, eso que yo rechacé, no sólo por lo que ya expuse, sino porque simplemente no me provocó.
La figura del lambucio extrovertido que, antagónicamente, no sólo come sino repite, nunca deja de estar presente; el mismo personaje que, por supuesto, habla con la boca llena, y gesticula aventando sus manos y antebrazos, contando alguna anécdota familiar o amistosa que vivió con aquel o aquella que veía la torta fijamente con una mirada casi perdida, tamborileando el borde de la mesa con sus dedos para el momento en que todos cantaban desafinados, celebrando un año más en su vida.
Fernando Egui Mejías, 2016
La Pragmática Conversacional
La pragmática conversacional se basa en la premisa de que el principio básico que rige la comunicación humana es el principio de cooperación: si dos o más personas establecen una interacción verbal, los oyentes y los hablantes cooperarán para entenderse y ser entendidos.
Para poder sostener esa pragmática conversacional hace falta cumplir con lo que Paul Grice identificó como Máximas Conversacionales (Grice: filósofo británico, conocido por sus contribuciones a la Filosofía del Lenguaje.)
El principio de Cooperación se concreta en una serie de categorías, denominadas máximas de conversación, las cuales describen cómo ha de ser lo que se dice en una conversación, para que ésta sea más precisa y menos ambigua:
1. Máxima de cantidad:
-Que su contribución contenga tanta información como se requiere
-Que su contribución no contenga más información de la que se requiere
-Que su contribución no contenga más información de la que se requiere
2. Máxima de cualidad (de veracidad)
-No afirme lo que crea falso
-No afirme nada de lo que no tenga pruebas suficientes
-No afirme nada de lo que no tenga pruebas suficientes
3. Máxima de relación (de relevancia)
-Que lo que hable oportunamente sea relevante
-Que lo que hable oportunamente sea relevante
4. Máximas de modo (modalidad, fundamentalmente intenta ser claro)
-Evite expresarse oscuramente
-Evite ser ambiguo
-Sea breve
-Sea ordenado
-Evite ser ambiguo
-Sea breve
-Sea ordenado
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