domingo, 24 de abril de 2016

ELOGIO A LA PINTURA DESDE MI ADMIRACIÓN POR LOS BARCOS: OTRA VENTANA POR LA CUAL PUEDO VERME A MÍ MISMO


Me gustan los barcos. Los esquifes, las fragatas, las carabelas, las goletas y hasta las chalufas; los barcos mercantes y naves de guerra; los balandros, los balleneros, las corbetas, y sobre todos, ¡los bergantines! Mi alma es de corsario, y en estas embarcaciones sueña y navega. Así me veo a mi mismo en esos barcos, en esas pinturas...
Me veo en el sutil pero impresionante reflejo de los barcos de Enrique Martines Cubells.
En el cubismo de los barcos de Lyonel Feininger, que inevitablemente me hacen sonreír.
En lo sombrío de los barcos de Ignacio Díaz Olano, aparentando un atardecer eterno.
En la ilusoria quietud que se vislumbra en los barcos de Richard Parkes Bonington.
En los barcos varados, de Eugéne Louis Boudin, anclado a mi propia porfía.
En los barcos muelle, de Johan Barthold Jongkind, que me traen la idea de un mundo tranquilo.
En las sensuales aventuras que pudiesen ocurrir en los barcos harén de Frederick Arthur Brindgman.
En lo que debería ser un amanecer en la descarga de Venecia, de John Singer,
tres barcos de una orilla son una infancia sin amarra y sin navío; mis hermanos y yo.
En algunos barcos de Henri Lebasque, que me hacen pensar en el fenómeno de la conversación amena y la charla edificante, que enaltece al propio ser arrancándole el título de hombre de barro.
En los barcos en el puerto de Collioure de Henri Jean Guillaume Martin. Me dan la impresión de que los veo desde un restaurante cercano a la orilla, saboreando algún manjar.
En los atardeceres proyectados en los barcos de Hendrik Willem Mesdag; me calman el ánimo agitado, me sosiegan.
En los barcos de Gustave Courbet; me hacen sentir que acabo de despertar, con cierto vigor, con ganas de navegar, con fuerzas para seguir.
En los barcos en el Sena Sun de Gustave Caillebotte, porque me recuerdan la historia del Gran Gatsby y las diferencias entre clases; porque siempre las habrá, porque siempre será igual, unos con más y otros con menos…
En los barcos rojos de Argenteuil, que parecen pasteles de Red Velvet horneados por el mismísimo Claude Monet; allí el cielo es más hermoso reflejado en el agua.
En los barcos en tierra al atardecer, de Albert Bierstadt, que cierran la faena del día. ¡Volvamos a casa! ya hemos trabajado suficiente.
En los barcos cansados de Alexander Ballingall, que me hacen pensar, en efecto, que están agotados en ese puerto escocés.
En los barcos de Nicolaas Riegen, que me recuerdan lo importante del trabajo en equipo; sus tonos pasteles me tranquilizan, sobretodo los tres de Rivermouth.
En los comerciantes de los barcos de Rowing, de Joseph Bles, los imagino como mercaderes que dominan todas las lenguas existentes en el mundo, y yo aprendiendo sus dialectos.
En los barcos de pesca en la orilla de Edwin Ellis, que me parecen más bien un par de zapatos olvidados; tal vez unos mocasines. Mis mocasines, mis pies, mis pasos y las cosas que dejo detrás.
En las aguas turbias debajo de los barcos en el puerto, de Charles John De Lacy, porque me generan cierto temor al pensar que pudiese caer. Me recuerdan el vértigo de Kundera, la sensación del miedo, la verdadera vela de muchas embarcaciones.
En los barcos en descanso de Arthur Henry Church; me gustan más como se ven, borrosos y difusos, en un agua que incluso provoca beber.
En los barcos de pesca de Abraham Hulk Senior, pues, gozan de buen viento. El reflejo del sol cerca de la costa es óleo hecho luz, y las sombras en las velas me hipnotizan por intervalos inciertos que se mezclan con las nubes y la espuma de mar.
En el Descarga barcos de El Ancla de Paul Jean Clays; es un acto de contrición, sus aguas son introspección pura. Su pesca nocturna es una aventura onírica. Las noches que me seducen una y otra vez para que no duerma y me entregue a la inventiva.
En los barcos de Clarkson Frederick Standfield, los cuales llegan a ser misteriosos, extraños; recordándome que a veces soy ajeno a mí mismo, a mis propias convicciones.
Tal vez el bergantín en el shore de Thomas Luny se acerque a mi embarcación soñada, la neblina no me deja decidir… A veces visito la idea de que mi alma, cuando deje de pulsar, lista para reencarnar, se convierta en eso, un enorme bergantín...
Hay un barco de Robert Dodd que me hace imaginar que su tripulación es una horda de bárbaros, posiblemente esté yo allí también. En episodios de ira, en mis impulsividades más palpables.
En los barcos en el Rockport de George Loftus Noyes, que evocan la amistad desinteresada, el compromiso incondicional, la empatía en su estado más excepcional y menos corrupto.
En el rio paisaje con barcos, de Jacob Salomonsz Ruysdael, que casi improvisa una ensenada. Esta pintura me hace pensar, paradójicamente, en coincidir, tanto como en una embestida; como un hermoso absurdo, como un sin sentido místico, irrefutable; como la ambigüedad hecha imagen. Lo contradictorio, lo adverso.
En los barcos de Lionel Walden, que me hacen pensar en Italia, en viajar, soñar en otro idioma, beber en otro cristal.
En el río escena con barcos, de Sir Augustus Wall Callcot; la realización personal y la auto sustentación se convierten en algo fácil de ver. Un profesional hace lucir lo que realiza con pericia como algo aparentemente fácil de emular.
En el embarcadero con los barcos de Peter De Wint. Son pura melancolía y frustración. Eventualmente la luz genera sombra.
En los aguerridos barcos de John Wilson Carmichael, que luchan en aguas hostiles, en el Choppy Mar, en la pesca Off Scarborough, en el pesca barcos fuera de Escocia, y también en el Holandés, devolviéndome la quietud como en un ciclo con este último mencionado.
Así me veo reflejado en todos esos barcos y en todas esas pinturas, sin embargo, aun no hallo el bergantín definitivo, porque, en efecto, es un bergantín, imponente, a prueba de cualquier tormenta. Desde mi posición puedo oler su madera mojada, y sentir sus velas tensadas, que lo mueven en alta mar, que lo empujan ola tras ola y viento tras viento. De noche escucho la vela mayor, la de trinquete, la gavia, el velacho y los juanetes; también el crujir de su casco y las jarcias. Mañana el sol le dará de nuevo, y yo no estaré tan lejos.
Fernando Egui Mejías

martes, 1 de marzo de 2016

Mis observaciones sobre el corto animado ganador de un premio Oscar: Historia de un Oso


La calidad de esta obra (dentro de su aparente simpleza) es casi impecable, comenzando por los detalles digitales. En varias escenas, el efecto tyndall conjugado con la magia de las sombras y el renderizado en sí, hacen de estos personas algo que va mucho más allá de una fábula de hojalata. La complejidad, de cada mecanismo que comprenden todos y cada uno de los personajes, se brinda implícita dentro de la misma existencia de estos animales, cuya motricidad está regida por tornillos, trinquetes, ruedas y piñones, como en el interior de un reloj, (el reloj del chile pinochetista…)
La musicalización y dirección no pueden estar más acorde. La sucesión de escenas están más que bien elaboradas.
La melancolía es amalgama en esta historia, que evoca, en efecto, el Chile de Augusto Pinochet, y la experiencia traumática del exilio frente a un estado totalitarista. Un estado que reprimía a quien no estaba de acuerdo con sus directrices... Gabriel Osorio, habilidosa y creativamente, recrea, en su intención, una metáfora circense como escenario de ese destierro, que obligaba a los ajenos al régimen a formar parte de un (para él) vodevilesco y forzado destino, apartándolos brutalmente de sus seres queridos.

Añoranza y nostalgia; separación y ostracismo; recuerdos de un pasado en familia, un pasado arrebatado... Historia de un Oso, es una metáfora de la coyuntura chilena entre 1974 y 1990, inspirada en el abuelo del escritor y director.Tal vez Osorio quiso plasmar la intención animada de una búsqueda, un camino: la resiliencia; no sin dejar de contar ese pasado a las nuevas generaciones, valiéndose de un diorama: la historia misma del Oso, primeras tres letras de su propio apellido.


https://www.youtube.com/watch?v=9PEyjFM6CQ0

martes, 2 de febrero de 2016

Aclaratorias modernas

Sobre la tergiversación en el uso de ciertos términos

No es amor, es histeria…
No es normal, es habitual…
No es rabia, es importancia...
No es ser, es ego…
No es fuerza, son ganas…
No es evidente, es subjetivo...
No es verdad, es un sesgo...
No es corazón, es voluntad...
No son creencias, son atavismos…
No es cariño, es costumbre...
No es miedo, es desconocimiento...
No es debilidad, es empatía...
No es esfuerzo, son resultados...
No es felicidad, es tranquilidad...
No es chauvinismo, es prisionización…
No es pasión, es porfía...
No es soledad, es aislamiento...
No es poder, es acceso...
No es destino, es ignorancia…
No es Dios, es autodestrucción…
No es cáncer, es azúcar, es estrés, es acrimilamida, es ansiedad, es nerviosismo…

No es patología, es somatización...
No es convicción, es condicionamiento...
No es resignación, es resiliencia...

domingo, 31 de enero de 2016

Sobre la película animada: Intensamente

Alerta de Spoiler: si usted no ha visto esta película, no siga leyendo.
Inside Out, o Intensamente, no es necesariamente una película para niños. De hecho, es una película de corte psicológico. Hace unos años escribí un cuento inspirado en la teoría de las 6 emociones universales identificadas por el psicólogo Paul Ekman
(http://goo.gl/KcflPt) Resulta ser que estas emociones universales son las protagonistas de Intensamente: Alegría, Furia, Tristeza, Miedo y Desagrado. La sexta emoción, según la teoría de Ekman, es la Sorpresa; sin embargo, no se le dio protagonismo a esta última ya que es una emoción pasajera, muy corta como para idealizar escenarios dentro del guión.
Por qué me gustó Intensamente:
• Está basada en la teoría psicológica de las emociones universales.
• La manera en que fueron ilustrados los procesos cognitivos es verdaderamente impresionante.
• La idealización de Islas para determinar los matices de la Personalidad. Y cómo se forman y desmoronan estas islas en función de las experiencias.
• La categorización del Razonamiento a través de un Tren: el tren del razonamiento, el cual trabaja solo en estado consciente. ¡Wow!
• Dentro del tren del razonamiento Alegría ve caerse una caja llena de piezas que se mezclan y confunden. En la caja estaba escrito: Opiniones y Hechos. De una manera muy persuasiva se sugiere cómo se solapan en nuestro cerebro los hechos y las opiniones. Muchas veces confundimos la realidad con la percepción.
• La personificación de los sueños en función de las experiencias vividas: escenificando recuerdos utilizando filtros...
• La pequeña conversación que sostuvo Tristeza con Bing Bong (el amigo imaginario de Riley) es una oda a la Empatía.
• La idea de un vacío lleno de recuerdos que caen en el Olvido. Como una especie de necrópolis, no solo de la memoria sino también de nuestros intereses y convicciones. En donde, al final, se desvanece Bing Bong. Riley está creciendo, ya no tiene tiempo para amigos imaginarios…
• El hecho de que las Emociones tengan un tablero de mando que controle nuestras acciones me pareció genial.
• La Isla de las Bobadas se destruye como metáfora del crecimiento.
• Me pareció curioso que nunca existió un dialogo de Riley con sus emociones, o el hecho de que en algún momento de la película el control de mando dejase de funcionar, puesto que muchas veces uno se prive de sucumbir ante una emoción en particular, incluso a la edad de Riley.
• Imaginationland…
• Se puede apreciar que en el caso de la mamá de Riley las emociones ya están un poco más habituadas a convivir juntas.
• La intensión de la película es un completo éxito. Ejemplificar procesos tan abstractos como los inherentes al pensamiento no es tarea fácil. En esta historia se aprecia, de una manera bastante sencilla, cómo un grupo de genios ilustraron algo harto difícil de explicar.
• Otro de los mensajes de la película es que las emociones se abstraen, pasando por 4 etapas:
+ La fragmentación no objetiva
+ La reconstrucción
+ “Somos bidimensionales”..
+ “Somos no figurativos”…
Esta parte de la película me pareció una cachetada al intelecto. Vaya manera de ilustrar los procesos que van formando una personalidad en Riley, y que delinean el curso de sus pensamientos; no solo los de Riley, los de cualquier persona…
• La puerta grande del Subconsciente y los guardianes. ¡Que nivel!
• La paradoja de las emociones teniendo emociones…
• La película está llena de “chistes internos” de psicólogos… Entre ellos, Bing Bong, desde el Tren del Razonamiento, ve hacia abajo y señala diciendo: -“Miren, El Razonamiento Inductivo; Deja Vu; Procesamiento del Lenguaje; Deja Vu; Pensamiento Crítico; Deja Vu”.
• ¡Intensamente es una película inteligente! Si realizaran una segunda parte, me gustaría que interpretaran la Teoría de Los Niveles Lógicos del Pensamiento, expuesta por Gregory Bateson y Robert Dilts.
• El énfasis que hicieron en la importancia de la Tristeza en nuestras vidas. Suprimir las emociones puede ser tan riesgoso como sucumbir ante ellas.
• A mí me encantan las películas que hablan de Inteligencia Artificial, pero Intensamente es una película que habla de Inteligencia Emocional. Muy buena, de verdad.

• Como detalle final, me gustaría aclarar que lamentablemente nuestras vidas no son guiadas por "alegría", y tampoco por "tristeza", como puede apreciarse en la esta maravillosa película; la emoción que más tiempo pasa en nuestro "tablero de controles" es el Miedo, pues bajo esta emoción: hacemos o dejamos de hacer, decimos o dejamos de decir, pensamos o dejamos de pensar...
Fernando Egui Mejías

Cuentos de Conan Doyle



Sir Arthur Conan Doyle es reconocido por su Sherlock Holmes bajo la figura de una sucesión de novelas (canon holmesiano), pero muchos lectores quizá desconozcan que también es un maestro de la narrativa breve (el cuento corto).
Doyle tiene, entre sus trabajos más prolijos, cuentos y relatos de Alta Mar, de Piratas, de Campamentos Militares, e incluso, de índole pugilística (relativos al boxeo).
Descubrí, a través de este ejemplar, una espectacular traducción de sus cuentos más macabros (no necesariamente espeluznantes).
Seis relatos lo componen:
.- El espanto en las alturas
.- El embudo de cuero
.- La catacumba nueva
.- El caso de Lady Sannox
.- El espanto de la cueva de Juan Azul
.- El gato de Brasil
La descriptiva de Doyle es impresionante. Sus líneas son precisas. Su técnica es impecable. La armonía de su estructura y planteamiento es, más que envolvente, casi hipnótica...
Los relatos que más llamaron mi atención fueron: La catacumba nueva y El gato de Brasil.
Doyle, un maestro en el arte de contar historias...

Aportes gráficos de diseño propio


La Venezuela bandera... (dependiente y promotora del guiso)


Aportes gráficos de diseño propio


República Orwelliana de Venezuela