lunes, 1 de septiembre de 2014

Análisis del libro Mujeres Malqueridas, de la psicólogo Mariela Michelena



Partimos desde la idea de la Emancipación e Independencia de la mujer en contraste con la sombra, a veces muda y a veces no, de un “mal amor” (o como diría Lady Gaga: un bad romance)

La autora define como “malqueridas” a las mujeres que padecen y sufren por consecuencia de un mal amor, no necesariamente por maltrato físico sino, más bien, por “estar enzarzadas en relaciones imposibles y destructivas. Mujeres fieles a parejas intermitentes, Amores furtivos, prohibidos, clandestinos”. Traducidas, estas mujeres, en mujeres que “se quieren mal a sí mismas”: ¡Mujeres Malqueridas!

Michelena, la autora, sostiene el “amor entregado” como un factor de inversión. La mala utilización por parte de estas mujeres, en relación a su “capital de inversión”, es lo que las conduce a las calamidades que cualquier mujer, sin necesidad de leer el libro, pudiese enumerar en pocos segundos en respuesta la frase “mal de amor”. De esta manera, un “mal amor” es comparado con un negocio al borde de la quiebra. El “mal amor” del que ha sido testigo la autora a lo largo de sus experiencias terapéuticas con sus pacientes malqueridas.

Mariela Michelena funge como un Caronte a través de este libro, rescatando a estas mujeres, cual sombras errantes perdidas en un Aqueronte emocional con destino al Hades: el Hades de la desdicha, el infortunio y la infelicidad;  consecuencia final de un amor mal correspondido. La compra de este libro es el óbolo para Michelena, quien gustosa las llevará a puerto seguro.

***

Uno de los “recursos” que más me llamó la atención de este libro fueron las Alegorías de las que se vale, hábil y conscientemente, la autora, para clasificar a las mujeres malqueridas. Las encontré muy interesantes.
Entiéndase la Alegoría como Figura Literaria que dibuja lo abstracto: las alegorías “hablan figuradamente”.
Entre ellas esboza 4 representaciones femeninas, que usa como ejemplos en el andar de estas malqueridas:

Ofelia

En la obra escrita por Shakespeare, Ofelia representa a la mujer de Hamlet. Ofelia vive el amor completo de Hamlet hasta que el padre de este es asesinado,  por consiguiente, los intereses de Hamlet y su completitud para con Ofelia se desvían hacia el fantasma de su padre y su asesino.
Resalta las características de la mujer que deja de vivir su vida para vivir la de su pareja, entregada a sus riendas y sus desdenes. (pág 19-21)

Eva

Eva es “la primera mujer”, personaje bíblico, compañera de Adán. Su nombre en hebreo significa “madre de los vivientes” o “dadora de vida”.
La autora señala a las “Evas” como figuras formales en la vida del casado. La mujer sagrada, la madre de sus hijos, la que vive con él en su hogar. El hombre, de ella cuida y de ella cela. Son estas Evas quienes brindan el amor incondicional.
Sin embargo, el peligro inminente que las acecha son los altibajos de la pasión y el deseo, contra la erosión de lo estético. Esta pasión que va mermando con el pasar del tiempo y que el hombre finalmente busca en otras latitudes, por agobio o por falta de atracción…

Lilith

Precisamente en esas “latitudes” se encuentra Lilith. La autora identifica a este personaje bíblico, al cual muchos desconocen, como la presunta amante de Adán. Señala la cita en donde se reconoce a esta Lilith como demonio en forma de mujer que mora en tierras lejanas. Señala también que en la biblia no se hace mucha mención de tal personaje, tal y como ocurre con “las amantes” en las realidades no tan ajenas al sagrado libro. De la querida nadie habla; muchos saben de su existencia, pero nadie la menciona; tal como esta Lilith también bíblica, quien “según el profeta Isaías vive acompañada por sátiros en las ruinas del desierto”. (pág 128-132)

Rebeca

Finalmente, dentro de sus más resaltantes alegorías (resaltantes a mi percepción) encontramos el personaje de la novela de Daphne Du Maurier. En esta novela, Rebeca fue, en otro momento, la mujer de Maxim de Winter, quien enviudó y se volvió a casar con otra mujer más joven. La novela es narrada en primera persona por esta “segunda esposa” de la que, casualmente a lo largo de la novela, nunca se menciona su nombre.
Esta mujer compite contra el recuerdo inmortal del viudo, su ahora esposo, quien no menciona a Rebeca, pero sí la casa donde viven; la cual grita por todos lados su nombre. El Síndrome de Rebeca es reconocido en psicología como la aparición patológica de celos hacia una ex pareja. (pág 133-138)


***

La figura masculina no puede menos que quedar “mal parada” en este sugestivo ensayo. Ciertamente se habla de mujeres a las que quieren mal, por tal sentido la mujer queda supeditada a una figura pasiva, mientras que el malvado macho-varón-masculino es vinculado con el personaje del viejo bolero de Richard Dannenberg, Corazón Loco. (pág 123-126)
Me fue inevitable pensar si la autora ve a todos los hombres como el hombre del bolero de Dannenberg; aunque señala en esta ocasión al hombre que se embarca una “situación triangular”. Sin embargo, afirma que “el hombre lo quiere todo”, no que “este hombre lo quiere todo”. (pág 123).

“Quiere la seguridad y el sosiego que le brinda el hogar y además sentir la emoción del riesgo, ver colmado su deseo por lo prohibido”.

“Quiere ser nómada y sedentario a la vez. Quiere ir en busca de una aventura excitante sin abandonar la tierra firme del hogar. El hombre lo quiere todo”.

Una pequeña acotación personal:

A mi juicio, el verdadero hombre se debate entre la pasión y la tranquilidad. La mujer necesita sentirse segura, el hombre necesita sentirse tranquilo. Y para estar tranquilo debe tener todo eso que necesita para llegar a ese estado calmoso paralelo al buen sexo.


**

El recorrido por el libro es el recorrido mismo del “amor lastimoso”, forjado en las expectativas ilusorias de la mujer malquerida, sugiriendo vacunarse contra las pasiones.

La autora reclina su concepción del amor femenino en la definición de Nietzsche:

“Lo que entiende la mujer por amor (…) no solo es abnegación,
es un don total de cuerpo y alma, sin restricciones (…)
Esta ausencia de condiciones es lo que convierte su amor en una fe, la única que tiene.


Bajo esta premisa, la mujer malquerida idealiza a su hombre convirtiéndolo en un dios, a razón de un “estoicismo maternal”.

Hace referencia también a la frase acuñada por Sigmund Freud “su majestad el bebé”, proyectando en la mujer la tendencia a poner todo de un lado, para priorizar sus esfuerzos en un bebé recién nacido que “a pesar de ser el ser más indefenso y más frágil de la tierra, exige pleitesía y se comporta como si fuera un dios”. La mujer malquerida transforma de esta misma manera a un hombre en un bebé, y por consiguiente, en un dios.

Identifica que “las personas, generalmente, siempre son lo que parecen y casi siempre atienden el llamado de su naturaleza”. Las malqueridas o candidatas a tal etiqueta, al parecer, no terminan de entender “la naturaleza” de sus seleccionados para el amor, edificando sus emociones en un ideal ilusorio, una versión subjetiva de su pareja; transformando así la realidad de su coyuntural adonis.
“La candidata a malquerida se inventa un ser a su medida” (pág47)
La autora invita al equilibrio emocional cuando afirma que “…todo es cuestión de dosis, de cantidades, de déficit o de exceso, de indicación y de posología para que la (lo)cura del amor no se convierta en perniciosa”. (pág 56)

Como dato curioso, el libro advierte una realidad áspera pero cierta: La invitación a la independencia y la autonomía. En contraposición a esa característica entrega idílica, la autora recomienda no dejar el “manojo de llaves propio” en manos ajenas. Esta idea queda abierta, inteligentemente abierta. Esta invitación no tiene número de impresiones. Pero está. (pág 63)

Me gustó también el contraste que hace con la conceptualización de la dialéctica del amo y del esclavo del filósofo alemán Friedrich Hegel y la película de Joseph Losey, El Sirviente. De esta manera se expone la paradoja de la “dependencia extrema” en ambas direcciones: del amo hacia el esclavo y viceversa.

Consigue señalar cuatro “pecados capitales”: la sumisión, la intermitencia, la adicción y la impostura. (págs78 -79)

Bajo el pecado de la Sumisión: la malquerida o candidata a malquerida “se pierde y se diluye en el otro”, siempre complaciente, para vivir casi por entero a través de las exigencias de su Hamlet.

Bajo el pecado de la Intermitencia: la malquerida o candidata a malquerida “cae en relaciones on & off, que terminan y comienzan una y otra vez, y otra vez, y otra, con la esperanza de que alguna de esas muchas veces sea la definitiva.”

Bajo el pecado de la Adicción: la malquerida o candidata a  malquerida “a pesar de estar inmersa en relaciones desastrosas no es capaz de separarse, regresando humillada en busca de su dosis de maltrato emocional.”

Bajo el pecado de la Impostura: la malquerida o candidata a malquerida “no puede ser como ella misma. La impostura describe a las mujeres-Cenicienta que, junto a sus parejas, no pueden ser como ellas son, mujeres que se sienten bajo el escrutinio de un príncipe que les prueba una y otra vez el zapatito de cristal a ver si la chica se ajusta o no se ajusta a sus expectativas.”

Los consejos del libro abrazan muy de cerca la idea existencialista sugerida -entre la duda y la decisión- en el soliloquio de la obra Hamlet, atribuída históricamene a William Shakespeare:

Ser o no ser, he aquí la cuestión. ¿Qué es más digno para el espíritu,
sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar armas
contra océanos de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas?
Morir..., dormir; no más
¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón
y al los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! (…)


***

Finalmente, a raíz de los elementos que sustentan a estas “malqueridas” tales como el miedo, la inseguridad y la resignación, Michelena identifica los caminos por los que se conducen en el transcurso o al final de su coyuntural desventura.

El camino a la “liberación” de la malquerida podemos representarlo en 4 casillas por las que nuestra ficha malquerida tendrá que ir avanzando hasta llegar a un modificado “ser o dejar de ser”.

Estas casillas en el tablero existencial de la malquerida vendrán a ser las siguientes:

La casilla de las amigas: las amigas de la malquerida sirven de apoyo incondicional y almacén de coyunturales experiencias. Serán ellas su trapito de lágrimas; su depósito de lamentos.

La casilla del oráculo:  la malquerida buscará ayuda a través del “pensamiento mágico”. Brujas, cartas, tabaco y demás “ítems de hechicería” para adivinar su devenir. El oráculo buscará “ayudarla” analizando su futuro.

La casilla del libro de auto ayuda: la malquerida busca la manera de salir de su “atolladero” escudriñando consejos impersonales a través de elementos impersonales como teorías, ensayos y “fórmulas de salvación” provenientes de autores reconocidos comercialmente.

La casilla de la/el terapeuta: como etapa final del ciclo, la malquerida canaliza sus esfuerzos en tratar de resolver los embates de su coyuntura recibiendo ayuda psicológica profesional. El/la psicólogo buscará “ayudarla” analizando su pasado, y de esta manera la persuadirá para que ella misma cierre el círculo.


Este libro entra completo en el dilema de Hamlet ser o no ser, modificándolo a un: ser o dejar de ser...


Yo hubiese colocado el coro de esta canción como epígrafe:

“I want your love and
I want your revenge
You and me could write a bad romance
I want your love and
All your lovers' revenge
You and me could write a bad romance”
                                   
                                                 Lady Gaga

Para culminar, yo exhortaría a estas "malqueridas" a leer, releer y luego entender, la frase acuñada por Erich Fromm en su libro El Arte de Amar: "la paradoja del amor es ser uno mismo sin dejar de ser dos".


martes, 5 de agosto de 2014

La Nueva Torre de Babel

Nuestra post-moderna actualidad esboza una característica social progresivamente resaltante: la gente cada vez es más celosa con “su tiempo”. Tan cierto es, que ya se presta demasiado tedioso dedicar la atención a leer algunas líneas, aparentemente de más, para esos exigentes receptores que buscan “enterarse” sin tener que “leer mucho”. La practicidad ya es un elemento implícito ante cualquier planteamiento informativo que se quiera exponer, y esta tendencia a "optimizar el uso del tiempo" nos lleva a otros escenarios no necesariamente concretos. Esta aparente practicidad ha transfigurado en otra cosa mal formada e incorrecta: el inmediatismo.

Específicamente en relación a la REDACCIÓN de las noticias del día a día, he notado una suerte de transformación lo suficientemente nefasta como para causar en mí y mi percepción cierta inquietud, incluso molestia y repulsión. Yo soy yo y mi percepción.

Estos “redactores modernos” están deformando el lenguaje castellano, su debida sintaxis y su bien estructurada semántica, en favor de resumidas publicaciones, cargadas de coloquiales líneas y hasta prosaicos y chabacanos comentarios.

La correcta redacción no es algo del pasado. La correcta redacción se suscita y se impone en respeto al Castellano y sus bondades; brindando la posibilidad de exponer en una composición textual cualquier idea que se quiera plantear. La comunicación necesita de un canal y ese canal ciertamente es el lenguaje hablado o escrito, si éste es deformado la comunicación se fractura, se distorsiona.

Numerosos artículos de portales informativos (.com) no están bien redactados; al parecer, la figura del jefe editor posee características similares a las del asesino de la Rue Morge, o quizás las mismas de aquel personaje que se trepaba por el Empire State con una chica entre sus manos mientras era atacado por helicópteros y aviones de guerra... Porque hay que pretender tales tipologías y capacidades cognitivas para aprobar muchos de los artículos que vemos a diario en la prensa web.

La "noticia moderna" se presenta pseudo elaborada bajo un escueto contenido y falta de estructura en el argumento del tema seleccionado. Algunos de ustedes recordarán tal vez a uno de sus profesores satanizando el copy y paste. Pues lo que se está gestando, en relación al lenguaje y la comunicación escrita es mucho más nefasto que esa tendencia copy & paste en trabajos otrora escolares.

Al paso que vamos, la próxima generación de artículos, noticias, sucesos, crónicas y demás piezas de carácter informativo serán más escuetos y coloquiales, promoviendo la utilización de un lenguaje informal y decadente. Un lenguaje que desvirtúa la idea de “ir al grano”. O pero aun, será una suerte de conmixtura entre palabras, caracateres y símbolos (emoticones e imágenes .gif)

Recuerdo cuando, ya bastantes años lejos de la actualidad, uno encontraba en la prensa impresa (el casi extinto periódico tangible) un engranaje casi perfecto de ortografía, lingüística y congruencia entre sus contenidos...

No hace falta una redacción muy rimbombante ni mucho menos un recargado uso de sustantivos, adjetivos, adverbios y sinónimos para plantear cualquier información. Sin embargo, el debido uso del idioma y sus palabras se ve permeado por una tendencia chabacana en la expresión, tanto verbal como escrita; una comunicación improvisada, palurda (porque se escribe y dice palurdo, con P de porquería y no con B de bestia), carente de integridad y de valor expresional.

A mi sí me duele mi idioma, mi español, mi castellano, y veo con seria preocupación como se desmorona y se diluye entre el inmediatismo informativo de nuestra época supuestamente moderna, ahogada en la practicidad y el confort.

El prefijo híper lleva la vanguardia en estos tiempos, y esta no es la excepción. En la era del híper-modernismo las expresiones idiomáticas sustitutivas y los modismos han mutado en una fuerza mayor y más bestial, que ridiculizará las clásicas maneras de usar el lenguaje.

Oh Andrés Bello, qué han hecho con tu idioma…

Fernando Egui Mejías
Escritor

jueves, 24 de julio de 2014

A propósito del artículo de Dave Barry sobre las 50 sombras de Grey


En lo particular, cuando salió el libro, lo leí y me pareció una literatura tan hiper-realista como pornográfica. Lejos de ser un contenido erótico lo resumo de la siguiente manera:
Las 50 sombras de Grey son un: HYPER-REALISTIC BORING WIFE/SINGLE MOTHER SEXUALITY BOOSTER (un potenciador sexual de esposas aburridas y madres solteras)
La literatura erótica es una cosa, es más descriptiva; pero la literatura porno es algo mucho más distinto, es más explícita. Tal y como dijo Stephen King reseñando este libro "las 50 sombras es porno para mamás..."
Este tipo de libros son Boosters, eso son, Booster Books, ya que potencian un sentimiento mermado, unas ganas aplacadas. Son el generador momentáneo de una curva ascendente en una monótona gráfica flat.
El ser humano por naturaleza es vouyerista, y disfruta sigilosamente otras realidades ajenas a sus propias vivencias, ajenas a su microcosmos. Porque prefiere vivir ajenas realidades desde el confort de la ficción, resguardado en el asiento del espectador que somatiza sus ansiedades viviendo y sintiendo las experiencias de otr@s.

martes, 7 de enero de 2014

Los beodos y el hambre...


Cuenta una vieja historia rural de no-se-sabe-dónde que un campesino, del cual tampoco se registra hasta nuestros tiempos su nombre, tuvo un día en su humilde casa una suerte de reunión. Sus amigos fueron a visitarlo y entre tragos la noche se sucedió contando unas cuantas anécdotas y una que otra quisicosa de camino. Ya en su casa, sus invitados pudieron disfrutar de una velada llena de historias, mucho alcohol y muchas risotadas. Lo que escapó en aquel jolgorio, a los oficios de este anfitrión, fue el voraz apetito que se abre luego de una faena de tragos y consumos desmedidos de whisky, ron y vino.

Improvisó en su cocina unas ollas en donde cocinó, a fuego vivo, lo que en su alacena y nevera pudo encontrar: algunos pedazos de salami, tomate, albahaca y uno que otro ajo en una de las ollas. Y en la otra dispuso aceite para freír, cocinando así una suerte de bolas previamente amasadas con agua, harina y aceite de oliva. Todo esto lo hizo tan industrioso como emborrachado por tanto que bebió. Dentro de su embriaguez deseaba que sus invitados comieran algo, tal vez, para mermar aquella borrachera de la cual no solo él era dueño…


Aquel platillo nunca tuvo fama entre los renombres de la gastronomía y su trascendencia, sin embargo, aquellos amigos recordarán siempre con una sonrisa en sus rostros cómo entre tropiezos, música y carcajadas colmaron su hambre con aquel para entonces más que manjar.

Ni el platillo tiene nombre ni los borrachos de esa noche, y las risas, ay las risas… Las risas no tienen dueño, van de aquí a allá y quién sabe a dónde más.

jueves, 8 de agosto de 2013

Si te preguntas cómo me siento (Auto-coaching)


Si te preguntas cómo me siento, tal vez no estés cerca de entenderlo, pues cada vida es un puñado de subjetividades, y cada quién desde su sistema perceptivo asume o no sentimientos tras sentimientos. Pensamientos y posturas que cada uno mete en su anacrónica gaveta existencial.

Hablo desde mi coyuntural situación de duelo.

Cada vida es un baúl de sorpresas y un sin fin de oportunidades, tomadas o dejadas a un lado…

Los seres humanos tienen la mala costumbre de agrupar las emociones en una sola esquina, y yo, por el contrario, llevo mucho tiempo entrenando a mi cerebro para que no lo haga.

Creo firmemente que las emociones actúan como insistentes saboteadoras, distrayéndonos de nuestros verdaderos objetivos. Y cuando tratamos de atacarlas renacen y se multiplican, como las cabezas de la Hidra de Lerna*, siendo nosotros un Hércules, errante y sin ayuda de un Yolao que nos enseñe una alternativa, una manera para "cortar y cauterizar" para poder "regresar a Tebas".

Así pues, como el Quijote peleó contra molinos de viento, así tal vez nosotros peleemos innecesariamente contra múltiples Hidras; no teniendo en cuenta que el verdadero enemigo pudiera encontrarse en un elemento Euristeo, aun más peligroso y lejano a todo aquello. 

Aquí no caben caprichos, aquí estamos hablando de metas en contraste con los obstáculos, y nuestra inevitable condición emocional nos prela el avance continuo, el mejoramiento, el crecimiento e incluso la meta final más ambiciosa: la felicidad sostenida e inquebrantable. Sin embargo, no se puede anhelar tanto, pues la felicidad plena: no existe. La felicidad es un sentimiento tan inevitablemente discontinuo como intermitente, entonces será mejor para todos pensar que sí se puede. Sí se puede ser feliz, a pesar de los pesares. Piénsalo. Asúmelo con convicción. 


Si te preguntas cómo me siento, pues siento que estoy tan ocupado que no me he dado la oportunidad de sufrir. No estoy alimentando una úlcera emocional con explosión post-fechada, no; estoy entrenando mis emociones y no precisamente con ejercicios fáciles. La muerte de una madre no es un ejercicio fácil. Ahora bien, el punto es este:

¡Hay tanto que hacer!

No miento al decir que  mis pensamientos se posan, de vez en cuando, en un recuerdo de ella, y por un momento me distraigo de la faena diaria, pero la convicción de avanzar se sobrepone ante la pérdida de alguien tan cercano, porque pasar más tiempo en ello sería como dejarme llevar por la corriente del mar y perderme poco a poco, arrastrado por algo más fuerte que yo… Por eso no lo hago. En esos momentos me siento como perdido en una noche eterna de alta mar, a la deriva, lleno de pesimismo, desconsuelo, añoranza, desconcierto y desolación. No me gusta estar así. No me gusta cuando algunas personas, inconscientemente, me empujan hacia esas aguas con sus comentarios excesivos de condolencia. Léase bien: excesivos. Esos momentos en los que piensas: coño hablemos de otro tema por favor.

Si te preguntas qué pienso, pues pienso que el ser humano así como maravilloso y lleno de bondades, también esta repleto de debilidad, de inseguridad, de miedo, de inexperiencia. Siendo esta última su verdadero pecado, cincelado en la Ignorancia (pero a niveles desbordantes). No saber nos conduce por caminos oscuros, por senderos inhóspitos, por veredas incómodas y desalentadoras, cuando querer aprender esta lejos de nuestra convencimiento…


Que el impulsivo no malinterprete mis conjeturas, pues bien asumo el error como el mejor de los maestros, y el deseo sincero de saber, como el inicio de la verdadera sabiduría. Pero, es una realidad el hecho de que estamos condenados a no saber.

Ahora bien, no todo esta perdido; una alentadora alternativa sucumbe ante tal calamidad. Existe una luz al final del túnel. Así como la debilidad del ser humano se vislumbra tan fácilmente a cualquiera que se detenga a detallarla, siendo sus fisuras palpables en cualquier escenario de vida, así también, dentro de esa negativa condición, somos dueños del poder más fuerte entre todos:

¡Las Ganas!

No decaigo ante el dolor pues mis Ganas de seguir adelante son más fuertes que cualquier pérdida.

No me dejo llevar por la tristeza porque mis Ganas de ser feliz son más fuertes.

No dejo de reírme pues mis Ganas son enteramente positivas y mis sueños son constantes, mis sueños están blindados, mis sueños no dan tregua y la alegría está siempre presente en ellos.

No me derrumbo porque mis Ganas no me lo permiten, recordándome que el camino es hacia delante.

Tengo tantas ganas de tantas cosas, que el dolor me pasa por al lado, lo miro y sigo!


Estamos llamados a ser algo más...